Usted que inspiró mis versos,
que transformó mi alma de forma elemental,
aquél que le temía a amar...
Usted que mintió con sinceridad,
que abrió profundos abismos en mis días,
que no perdió nada y lo ganó todo...
Usted, que odiaba tanto que así le dijera;
que prefería la realidad al dulce tormento al que lleva la imaginación,
aquél que prefirió huir cobardemente del verdadero amor.
A usted, que lloró tantas veces cuando decía amar,
hoy tendré que decirle que sus lágrimas me saben a sal
y que mi corazón lo ha decidido olvidar.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 Voces:
Publicar un comentario