Un Chevette de coginería un poco particular, la esperaba en la portería principal de la Universidad Pontificia Bolivariana. "¿Cómo está Don José?"," Muy bien Lina, ¿y usted?", "bien, gracias".
El hombre moreno y de acento costeño, puso en marcha el vehículo a una velocidad moderada, como la de cada viernes. A lo lejos entre "Niña Bonita" y "Saoco", se alcanzaba a escuchar el claxon de algunos conductores impacientes, que repetían ruidosas series de sonidos, en busca de algún movimiento en las calles. Lina un poco aturdida, intentaba concentrase en los planes que tenía para las horas siguientes; no obstante, el ruido seguía intensificándose en su cerebro. Trató de quedarse dormida, pero el intento fue en vano, así que prefirió tararear algunas de las canciones que aunque no le gustaban, había aprendido de tanto oírlas en reuniones familiares, "¿y que no te gusta el reggaeton?". Maria Angélica había cortado abruptamente con la poca paz que se respiraba a lo largo de la Avenida Oriental. "No. No me gusta, el hecho de que me las sepa no quiere decir que me agraden". Angélica había optado por no refutar a su amiga la misma idea que discutían en repetidas ocasiones, aprovechó la oportunidad para sacar los 3.500 pesos que le pagaba a Don José por llevarla hasta su casa, y habiendo llegado allí, pagó y se bajó del Chevette. "Chao y gracias, Lina; hablarnos mañana", "Listo Angie, chao".
El taxi continuó el recorrido a la misma velocidad y por la misma avenida. Tras 10 minutos de andar rodando sobre las calles de Medellín; llegaron por fin a la casa de Lina, ella pagó y se despidió de Don José con una amplia sonrisa que fue correspondida por el costeño.
Mientras buscaba las llaves en sus bolsillos, recordó que debía de llamar a Diego cuando llegara de Prensa Escuela, como él se lo había pedido la noche anterior. Eso la hizo apresurar la búsqueda y aumentar la velocidad para introducir la llave de cada cerradura. Las dos rejas y la puerta fueron abiertas rápidamente, Lina descargó lo que traía en el primer mueble que encontró y sin cerrar la puerta subió las escaleras de la forma más ágil que pudo...25726... " Buenas tardes, Diego por favor", "Un momento", "hola amor" dijo Lina con voz entrecortada, "hola", "¿qué vamos a hacer hoy?"...
A los 5 minutos de haber terminado la conversación, Lina ya estaba preparada para ir donde "Piolo". Habían acordado que Diego subiría antes de las 8 a su casa, y de allí ¡rían donde su amigo. A la hora acordada el joven recogió a Lina y ambos caminaron por la empinada calle 80, hasta atravesar la portería 6 de Altamira. Llegaron al apartamento y se encontraron con Julián (Piolo) y Luis, un primo de Diego.
En aquel lugar de luces apagadas, estuvieron 3 horas y media. Algunos clásicos del Rock and Roll acompañaron su estadía mientras las conversaciones hacían brotan en los 4, enormes carcajadas . Después de las horas de diversión sana, Diego y Lina se despidieron y salieron del apartamento, tomando la ruta que habían seguido anteriormente.
Llegaron a la casa de Lina y se despidieron cómo todas las parejas: Chao amor, que estés bien, mañana hablamos, te amo... y un besito.
A lo lejos Lina Veía cómo Diego caminaba lentamente y mientras lo observaba, recordaba las tareas del próximo día: clase de batería, coro, tarde de descanso y quizá una noche como la anterior.
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Prensa Escuela 2004
El hombre moreno y de acento costeño, puso en marcha el vehículo a una velocidad moderada, como la de cada viernes. A lo lejos entre "Niña Bonita" y "Saoco", se alcanzaba a escuchar el claxon de algunos conductores impacientes, que repetían ruidosas series de sonidos, en busca de algún movimiento en las calles. Lina un poco aturdida, intentaba concentrase en los planes que tenía para las horas siguientes; no obstante, el ruido seguía intensificándose en su cerebro. Trató de quedarse dormida, pero el intento fue en vano, así que prefirió tararear algunas de las canciones que aunque no le gustaban, había aprendido de tanto oírlas en reuniones familiares, "¿y que no te gusta el reggaeton?". Maria Angélica había cortado abruptamente con la poca paz que se respiraba a lo largo de la Avenida Oriental. "No. No me gusta, el hecho de que me las sepa no quiere decir que me agraden". Angélica había optado por no refutar a su amiga la misma idea que discutían en repetidas ocasiones, aprovechó la oportunidad para sacar los 3.500 pesos que le pagaba a Don José por llevarla hasta su casa, y habiendo llegado allí, pagó y se bajó del Chevette. "Chao y gracias, Lina; hablarnos mañana", "Listo Angie, chao".
El taxi continuó el recorrido a la misma velocidad y por la misma avenida. Tras 10 minutos de andar rodando sobre las calles de Medellín; llegaron por fin a la casa de Lina, ella pagó y se despidió de Don José con una amplia sonrisa que fue correspondida por el costeño.
Mientras buscaba las llaves en sus bolsillos, recordó que debía de llamar a Diego cuando llegara de Prensa Escuela, como él se lo había pedido la noche anterior. Eso la hizo apresurar la búsqueda y aumentar la velocidad para introducir la llave de cada cerradura. Las dos rejas y la puerta fueron abiertas rápidamente, Lina descargó lo que traía en el primer mueble que encontró y sin cerrar la puerta subió las escaleras de la forma más ágil que pudo...25726... " Buenas tardes, Diego por favor", "Un momento", "hola amor" dijo Lina con voz entrecortada, "hola", "¿qué vamos a hacer hoy?"...
A los 5 minutos de haber terminado la conversación, Lina ya estaba preparada para ir donde "Piolo". Habían acordado que Diego subiría antes de las 8 a su casa, y de allí ¡rían donde su amigo. A la hora acordada el joven recogió a Lina y ambos caminaron por la empinada calle 80, hasta atravesar la portería 6 de Altamira. Llegaron al apartamento y se encontraron con Julián (Piolo) y Luis, un primo de Diego.
En aquel lugar de luces apagadas, estuvieron 3 horas y media. Algunos clásicos del Rock and Roll acompañaron su estadía mientras las conversaciones hacían brotan en los 4, enormes carcajadas . Después de las horas de diversión sana, Diego y Lina se despidieron y salieron del apartamento, tomando la ruta que habían seguido anteriormente.
Llegaron a la casa de Lina y se despidieron cómo todas las parejas: Chao amor, que estés bien, mañana hablamos, te amo... y un besito.
A lo lejos Lina Veía cómo Diego caminaba lentamente y mientras lo observaba, recordaba las tareas del próximo día: clase de batería, coro, tarde de descanso y quizá una noche como la anterior.
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Prensa Escuela 2004
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