Te vi muerte, traspasando mis pupilas,
y el ínfimo valor que coseché,
se esfumó tenuemente
entre el vacío que mi miedo dejó.
Vi la vida tan inútil; tan vacía,
sólo nacer y sucumbir, respirar para sufrir.
Dar cabida a las penas, soportar múltiples condenas,
agonizar a diario y buscar motivos para seguir existiendo.
La vida huyó y te vi muerte en las calles,
caminabas entre los árboles del martirio;
disipando tu sombra irascible,
sobre aquellos que aún te temen y te aman...
Ibas sola, deambulabas inerte,
negra y fría, tenaz y astuta.
Qué miedo muerte, qué duelo verte.
Helado espasmo que inspira el tenerte.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 Voces:
Publicar un comentario