Lo escribí un doce de Marzo mientras dormías,
y tus sueños eran parte de mi vida,
y mis sueños eran parte del recuerdo.
La luz tenue de una vela me seguía;
cada letra, cada palabra de aquel día,
venían dibujándose violentas,
entre lágrimas que no eran de alegría.
Murmuraban los cielos mis tristezas,
y contemplaban las finas margaritas
como mi alma cantaba enmudecida
las notas de los versos que escribía.
Fui infeliz aquella noche,
en que la luna para mí ya no existía,
se había escondido bajo el cielo prisionero
y jugaba con los astros y luceros.
Y yo sentada, sin saberlo,
deseaba adivinar en qué momento,
abrirías tus dos ojos tan eternos
y vendrías a colmarme de ternuras y de besos.
Esa noche deliraba dulcemente,
cuando pasaban una a una tus palabras por mi mente,
soñaba con llevarte al infinito
y librarte de amarguras y suplicios.
Pero la noche era larga y sentí el frío de la muerte,
era ella que venía suplicante,
rogándome que la dejara verte.
Me negué rotundamente,
no era el día en que la muerte vendría a verte,
su visita no estaba preparada así, de repente
y ni mi amor por ti, ni yo, le dejaríamos tenerte.
Entonces de valor llené mi voz
y grité con la fuerza que inspiraba el corazón:
-¡A ella no te la llevas nunca!
¡ Ni ahora, ni mañana, ni después,
que si quieres llevarte su alma,
tendrás que cargar con la mía también!-
La muerte a carcajadas se reía
-¡ Qué ironía, qué ironía!- repetía.
- Si me ofreces tu alma me la llevo,
y en una hora vuelvo por la que quería primero.-
-¿ Una hora? ¿ Una hora es el tiempo
que le das si no sigo viviendo?
Toma mi alma, lleva mi cuerpo,
envenénalo con el más dulce arsénico,
tráeme una espada y me la clavo en el pecho,
prende fuego, que ardida muero,
o abre de la nada un océano,
para sumergirme agua adentro.
Tira del gatillo si prefieres,
o córtame a pedazos, lento, lento....
Haz lo que decidas, pero hazlo ya,
que se nos va el tiempo.
Que por saber que aunque dormida está,
yo aparezco sólo un segundo en sus sueños,
te doy mi vida, te doy mi aliento,
te doy hasta lo que no tengo,
y adjunto un poema que diga
cuánto es que yo la quiero.
------------
No es un presagio, ni una sospecha,
es lo que sale de mi corazón
cuando deseo con toda mi alma
que de mi lado nunca desaparezcas.
Te adoro.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
2 Voces:
No soy poeta y mucho menos alguien con la capacidad q te han dado y has descubierto.
Pero quiero q realmente entiendas, q es con mucha verdad, q nunca habia encontrado a alguien tan hermosa, por q realmente lo eres.
oheeee la quiero mucho hermanita me va a hacer mucha falta cuando estes en el poli :(
pero gueno chauuuus
eeeee comentario en el poema de la yeya!!!
Publicar un comentario