Hace más de dos meses, en aquella portería de la Unidad Residencial Altamira, se conocieron Diego y Lina ,18 y 15 años respectivamente y 2
mundos diferentes por compartir.
Esa noche, tal vez de luna llena, después de intercambiar un par de saludos algo nerviosos; Lina propuso que fueran a su casa y el ofrecimiento no fue rechazado. Entraron algo incómodos por ser la primera vez que se veían, pues aunque antes habían tenido contacto “virtual”, la situación no era la misma. Seguramente muchos de los temas que fueron discutidos sobre aquellas sillas azules, ahora no tendrían la misma importancia, o por el contrario serán recordados eternamente ya que fueron los cimientos de una relación hasta ahora muy sólida.
Aquel 16 de Julio, el corazón de Lina no tuvo ninguna variación, sería el día siguiente su madre, quien se encargara de cambiar su concepción acerca de Diego: “Se ve que es muy buen muchacho, es todo grande y ¡tiene unas cejas!… muy lindo, apenas pa’ vos”. Después de ese comentario (repetido unas 10 veces) Lina se interesó por aquel joven e incluso en una conversación dos días después ambos decidieron confesar la atracción que habían sentido.
A partir de esa plática las visitas a la casa de Lina se habían intensificado, a tal punto que ya su madre los creía novios: “¿Y es que ya se cuadraron, que él viene tan seguido?”. Antes de cualquier compromiso, cada uno tenía que organizar su vida, de tal forma que ningún cambio en la relación que hasta ahora llevaban de “amigos con derechos” pudiera darle un giro de 360 grados.
El primero de Agosto, después de muchas visitas y largas conversaciones, se tomó la decisión en común acuerdo, de comenzar una nueva relación algo más definida, Diego y Lina se sentían enteramente felices, cada día en la relación se hacía más interesante y divertido, la monotonía no tuvo cabida en sus corazones, por el contrario el cariño pasó a ser amor y los deseos de continuar juntos se avivaban cada vez más.
Hoy cumplen dos meses juntos y aún siguen siendo los mismos humanos que se aman eternamente, cada día más orgullosos el uno del otro, con deseos de que la felicidad que en este momento sienten se prolongue ojalá por muchos años más.
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Prensa Escuela 2004
mundos diferentes por compartir.
Esa noche, tal vez de luna llena, después de intercambiar un par de saludos algo nerviosos; Lina propuso que fueran a su casa y el ofrecimiento no fue rechazado. Entraron algo incómodos por ser la primera vez que se veían, pues aunque antes habían tenido contacto “virtual”, la situación no era la misma. Seguramente muchos de los temas que fueron discutidos sobre aquellas sillas azules, ahora no tendrían la misma importancia, o por el contrario serán recordados eternamente ya que fueron los cimientos de una relación hasta ahora muy sólida.
Aquel 16 de Julio, el corazón de Lina no tuvo ninguna variación, sería el día siguiente su madre, quien se encargara de cambiar su concepción acerca de Diego: “Se ve que es muy buen muchacho, es todo grande y ¡tiene unas cejas!… muy lindo, apenas pa’ vos”. Después de ese comentario (repetido unas 10 veces) Lina se interesó por aquel joven e incluso en una conversación dos días después ambos decidieron confesar la atracción que habían sentido.
A partir de esa plática las visitas a la casa de Lina se habían intensificado, a tal punto que ya su madre los creía novios: “¿Y es que ya se cuadraron, que él viene tan seguido?”. Antes de cualquier compromiso, cada uno tenía que organizar su vida, de tal forma que ningún cambio en la relación que hasta ahora llevaban de “amigos con derechos” pudiera darle un giro de 360 grados.
El primero de Agosto, después de muchas visitas y largas conversaciones, se tomó la decisión en común acuerdo, de comenzar una nueva relación algo más definida, Diego y Lina se sentían enteramente felices, cada día en la relación se hacía más interesante y divertido, la monotonía no tuvo cabida en sus corazones, por el contrario el cariño pasó a ser amor y los deseos de continuar juntos se avivaban cada vez más.
Hoy cumplen dos meses juntos y aún siguen siendo los mismos humanos que se aman eternamente, cada día más orgullosos el uno del otro, con deseos de que la felicidad que en este momento sienten se prolongue ojalá por muchos años más.
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