Extraño sinsabor que queda de la vida,
que entre versos y canciones me castiga,
inútil el deseo insensato de bebida,
si la vertiente no sacia, ni siquiera mi fatiga.
Si entre risas y emociones surgieron las pasiones;
finitas, nunca eternas, infrecuentes y lánguidas.
Desasosiego y desconcierto, falacia en el encuentro,
no queda nada de qué hablar en el momento.
Se perdió la costumbre de entenderte,
te escapas rápido de mi mente
y ya no busco de qué modo obtenerte;
sólo queda en mis ojos tu retrato insuficiente.
Me quedan buenos días y recuerdos de disfraces
de altivos guerreros dibujados; sólo imagen.
Quedan deleites, gozos y complacencias,
queda la pena y la dicha por tu ausencia.
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